Binomio fortalecido por la pandemia

Aprendizaje y autonomía son dos de los ganadores en un momento en que impera la incertidumbre

24 Abril 2020

Autor: Leda M. Muñoz, directora ejecutiva de la Fundación Omar Dengo

Publicado: La Nación


La pandemia dejó al descubierto vacíos y debilidades en prácticamente todos los campos. No obstante, también tienen un efecto positivo: apartarnos de la zona de confort donde el sistema educativo estuvo asentado durante tanto tiempo.


Si bien en los últimos años ha habido esfuerzos meritorios de renovación, incluidos nuevos programas de estudio y cambios en la evaluación, la práctica cotidiana, especialmente en el aula, ha variado poco.


Pero llegó el coronavirus y de pronto escuelas y colegios cerraron el 11 de marzo y aún es difícil pronosticar una fecha de reapertura, lo cual ha

obligado a replantear y reacomodar casi todo.


Entre los vacíos palpados, está la desigualdad digital en los hogares. Aunque programas como el que la Fundación Omar Dengo (FOD) lleva a cabo junto con el MEP ha disminuido sensiblemente la brecha digital en el aula, al dar acceso a los estudiantes a dispositivos electrónicos y oportunidades para aprovechar estos para el desarrollo de capacidades, la realidad en los hogares es otra.


Persisten grandes diferencias en el acceso a herramientas y condiciones para aprender con tecnología. Son muchas las familias que no cuentan con dispositivos e Internet, o ninguno de los dos.


Entre las oportunidades que el contexto actual ha abierto está el dar pasos grandes, y a prisa, para estimular el aprendizaje autónomo, con dispositivos o sin ellos, con Internet o sin ella, y el docente actuando como guía, curador y diseñador de recursos didácticos.


Frente a un futuro que de las pocas certidumbres que ofrece es el cambio continuo, el desarrollo de la capacidad de aprender por cuenta propia es fundamental para que las nuevas generaciones afronten el porvenir.


Quizá, debamos también reforzar esa capacidad en los docentes. No obstante, la crisis nos mostró una comunidad magisterial que debió prepararse para una estrategia de aprendizaje en casa en muy poco tiempo.


Vimos a maestros y profesores inscribiéndose en cursos virtuales, seminarios web, conversatorios en Facebook y toda oportunidad que surgiera para aprender y acumular herramientas y consejos que les ayudaran a trabajar con los alumnos a distancia, quienes, en sus casas, esperaban su guía y acompañamiento.


A manera de ejemplo, cito el primer minitaller virtual que la FOD abrió para apoyar la propuesta Aprendo en Casa, del MEP, el cual alcanzó en tres horas 12.000 inscritos. Fue estimulante leer los muchos comentarios positivos que estas actividades generaron en las redes, que documentaban cómo los docentes aprendían y se adaptaban a los nuevos tiempos con entusiasmo.


Es una muy buena señal que los docentes pueden reinventarse con un poquito de apoyo. Hace tiempo queríamos ver un movimiento como este y ojalá el retorno a la “normalidad” (si eso es posible) no debilite el gran salto que se ha dado y, al contrario, sea un facilitador de los muchos cambios pendientes.

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